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miércoles, 16 de julio de 2008

El sexo y el calentamiento mundial


Cuando vivía en margarita, me la pasaba con el cerebro aletargado, las ideas caminaban lentamente hasta mi boca, secándose el sudor con el dorso de la mano.
Por esa razón, muchos pensaban que era un ser misterioso, con pensamientos profundos, cuando lo único que pensaba era en estar en los paramos..
Y para que las personas no pensaran que era mudo, a veces decía uno de los slogans que había creado. Uno de ellos era cuando veía a una muchacha mas o menos potable, le decía- esta haciendo mucho calor “¿vamos a bañarnos juntos?”- le espectaba a quemarropa.
Como la respuesta era obvia, apenas lo decía, volvía a caer en mi sopor, y seguía soñando con nieve, o tormentas de nieve.
Era lo mismo.
Mis amigos ya sabían lo que iba a decir, y también estaban aburridos de las respuestas, ninguna original, todas tan insulsas como mi pregunta insulsa.
Un día estoy hablando en un grupo en la universidad, no soportaba el calor (solo para sentirme original) me le quedo viendo a una muchacha, solo para tener la vista puesta en algo, mientras maldecía al calor.
Ella me mira. La sigo mirando pensando en los paramos.
Ella no me quita la mirada. Creo que es hora que le diga algo.
Que ladilla. Voy a tener que hablar.
- Esta haciendo calor ¿Qué te parece si nos vamos a mi casa y nos damos un baño?
- - Tienes razon. Vamonos.- Y comienza a despedirse, mientras me toma de la mano.
(Esta tipa esta loca. Esta loca de verdad, pensaba)
¿Dónde esta tu carro? Me dice. No podía responder, señale vagamente a algún lugar.
-¿disculpa? Pero se me olvido tu nombre.
- Eloisa, y menos mal que lo dijiste, tenia unas ganas de darme una ducha que no te creías
(Si, si me lo creía).
Ignoro como me monte en el carro, no tengo idea de cómo llegamos a la casa, lo que si me recuerdo, es que cuando estaba abriendo la puerta, la vi, como dándole tiempo a decirme que era una broma.
Ella seguía hablando a 180 palabras por segundo. O algo similar.
Yo no entendía nada.
Tenia la piel tan blanca como solo una estudiante fastidiada de la playa la podía tener, el pelo muy negro y era extremadamente bella.
(Esto no pasa en la vida real, me repetía, y repetía)
Entro y me comienzo a quitar la camisa, pensando que es en este momento cuando ella dice que pasa primero a la ducha.
Ella se quita su franela, y comienza a quitarse los pantalones.
Entramos al baño, ella aun hablaba a la misma velocidad, de quien sabe que.
Y de verdad estaba ahí.
La toque para saber si era real, o una simple alucinación producida por el calor.
Comenzamos en la ducha, de alguna manera salimos a la habitación (ella seguía hablando, pero hacia rato que yo no oía) nos tiramos en la cama.
Nos volvimos a sudar.
Otra ducha.
Y el regreso a la universidad mas perplejo aun.
Eso había sucedido? O ¿tenia que dejar las drogas?
Al día siguiente, fue ella quien se acerco y me dijo que nos fuéramos a dar una ducha. ¿Quién soy yo para llevarle la contraria?
El asunto continuo por casi un semestre.
Y como el hombre es un animal de costumbres. Me acostumbre.
Un día ya había finalizado el semestre y estaba a punto de venirme a caracas, ella tomándome de la mano, me pregunta.
Luis ¿tú me quieres?
¿Qué podía responder? Si le decía que no, era seguro que se acabaran mi “hora feliz”, y si decía que si claro que iban a continuar, sopesa ambas propuestas y en un tiempo record respondí, -“Claro que si” y para confirmárselo, le di un beso cubierto de sudor.
Luego me di cuenta que no pensé con el cerebro, si no con el otro.
Sin darme cuenta, me conseguí una pareja.
Y luego no me la pude sacar de encima, por un largo tiempo.

Esa es la principal razón por la cual lucho contra el calentamiento y los gases invernaderos. ¿Quién puede pensar con ese calor?

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